Las 10 claves para educar, manejar rabietas y construir la armonía familiar

Las 10 claves para educar, manejar rabietas y construir la armonía familiar

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El poder del cariño y la empatía.
El poder del cariño y la empatía.

Las 10 claves para manejar las rabietas y construir armonía familiar.

CONSTRUYE.    POSITIVISMO.    REALISTA.   RESCATE.    TRANQUILIDAD AFECTO.   PREVENCIÓN.    MALAS TECNOLOGÍAS.    SIN MIEDO.

– [ ] Construye

         La manera en que reacciones, acciones y resuelvas es la manera en que tus hijos lo harán socialmente en el futuro. Así que sé coherente y construye un marco de no perfección pero si autoreflexión, ejemplo y análisis que marque una diferencia, cultívate porque además es muy probable que encuentres que tus propias carencias son las propias de tus hijos y resolviéndolas tú les estás ayudando a hacerlo a ellos mismos. Piensa en si la manera en que te comportas con ellos es la manera en que te gustaría que se comportarán con sus amigos, su jefe, su pareja… Sobre todo en los momentos donde hay conflicto o falta de comunicación porque es ahí donde parece que aparecen las dificultades en adultos y niños.

– [ ] Positivismo

        La neutralidad es un buen punto de inicio, ya que una sonrisa ante un momento de estrés en nuestros pequeños podría ser casi un signo de burla. Después de esta fase de toma de contacto con la situación podemos construir hacia adelante, siempre hemos de tender a sacar las cosas buenas de todas las situaciones, el solo hecho de expresar ya es una buena herramienta de inicio para auto controlar la propia conducta, si no expresamos estamos hablando de otro grado en el que hacen falta recursos más elaborados para llegar a este mismo punto de reconducir las conductas no tan aceptables. Tenerlo en cuenta. Por otro lado hay que conseguir armarnos de estrategias positivas de enseñanza, compartiendo espacios donde todo es motivador, mágico, divertido e increíble. Sumidos en vidas completamente ocupadas tenemos que conseguir seguir buscando el tiempo para tener esa carga de experiencias positivas que llene las pilas de nuestros hijos porque cuando hay escasez de ellas es un indicador claro de que es posible que salgan situaciones negativas o digamos que menos constructivas, cuando dejamos de ver el lado bueno de las cosas inevitablemente vemos el malo o nos acercamos más al neutro y dependiendo de nuestra propia personalidad volveremos al positivo o nos iremos al negativo pero tener en cuenta que habrá cambios así que nunca olvidéis reír, compartir, jugar, cantar, leer, escuchar e inventaros cualquier excusa para poder estar con vuestros hijos.

– [ ] Realista

      Los niños no se portan mal porque quieren sino porque no pueden. Hay muchas cosas que tener en cuenta en el momento de una rabieta en el que el niño saca todo el arsenal (que ni controla ni conoce) para expresar sus incongruencias internas que con poco bagaje experiencial difícilmente se pueden hacer menos vistosas. No es nada personal, no pretenden ridiculizar al adulto, el intentar a tempranas edades hacerles conscientes de lo que provocan a su alrededor se aleja mucho de la finalidad de esta resolución que es aprender a gestionar la energía volcánica que sale a borbotones de sus adentros, ellos está en plena efervescencia y no tendrán nunca la capacidad de ser tan objetivos de tener en cuenta a la viejecita que pasa por ahí y la reacción que puede tener al verle. Olvidaros de estos hechos y no os focalicéis en los demás sino en vuestro niño que es quien os necesita y además es la manera más efectiva de acabar con esa situación que puede ser incomoda en según qué situaciones y contextos.

– [ ] Rescate

      Ir al punto donde se encuentra vuestro pequeño, tenéis que darle un momento de expresión y desahogo que al final uno de los objetivos suele ser ese, dar espacio a algo que nos bloquea y que normalmente sale con las personas con las que nos permitimos ser nosotros mismos con todas las consecuencias, nuestros padres y hermanos. Es común ver a madres y padres diciendo que esas «rabietas»solo salen con ellos y eso no significa otra cosa que los vínculos están perfectamente consolidados y representan la solidez familiar como espacio de fortaleza donde puedo dejarme ir, desbloquear y dejar fluir lo que a veces he estado controlando en otros contextos durante quizás demasiado tiempo.

– [ ] Tranquilidad

     Más nervioso tú más tranquilo yo. Hay que intentar invocar a nuestro lado más zen, ese que nos permite, con toda nuestra madurez, respirar y mirar más allá de lo que vemos superficialmente, empatizar con nuestros pequeños y ayudarles en el proceso de salir de la cueva de la frustración, es uno de los sentimientos que van de la mano en este tipo de procesos, desencadenados por multitud de causas y provocando un abanico grande de situaciones; silencio, enfado, agresividad, dolor… Ese no saber porque ha bajado nuestra autoestima y no puedo afrontar lo que quiero afrontar de manera natural como hago con millones de cosas.

– [ ] Afecto

      El cariño es algo que no debería faltar en cualquier situación de estrés para encararla de una manera receptiva, esto pasa en multitud de situaciones cotidianas no sólo en la educación de nuestros hijos, también en el trabajo, la pareja, los amigos… El camino del afecto es mucho más efectivo, fortalece la confianza y las relaciones que cualquier otro que hayas conocido por eso la familia establece los lazos de esta manera, aunque es cierto que las individualidades, los egos, los círculos de confort a veces chocan porque dejan de un lado este aspecto y lo centralizan en el afecto a uno mismo y se olvidan de lo preciado que es poder trasvasar esto a los demás porque se vuelve mucho más potente y constructivo. Una herramienta muy efectiva es el contacto físico y la altura, hemos de tener en cuenta que nuestros pequeños son eso, pequeños y la altura en estas situaciones cuenta, prueba a poner a tu hijo/a arriba a tu misma altura o bajarte tú a su misma altura de tal manera que el contacto ocular sea directo y de igual a igual eso no sólo cambiará la manera en ellos sino en ti también, da cercanía, empatía y nos permite ver las cosas desde otra perspectiva porque rompemos con las tónicas normales de posicionamiento y esto ayuda a salir de nuestro ensimismamiento y en consecuencia del suyo.

– [ ] Prevención

      (hambre, soledad, cansancio, aburrimiento, frustración) cuando tenemos rabietas repetitivas podemos diagnosticar porqué suceden, cuando, ante qué situación, con qué personas, en qué espacios, a qué horas… Y esto nos dará las herramientas necesarias para prevenirlas, una de las estrategias más interesantes que existen poder pregestionarlas y evitarlas para poder fomentar eso que decíamos al principio de práctica positiva, evitándoles las situaciones (que siempre se darán) donde ellos puedan sentirse desprotegidos hasta que ellos generen las herramientas necesarias para ponerlas en práctica. No se trata de meterlos en un cascarón de cristal si no potenciar sus vivencias positivas para que cuando vengas las no tan positivas sean capaces de gestionar su energía quedándose de nuevo con la más abundante, la positiva.

– [ ] Malas tecnologías

      Fuera distractores y ejemplos incoherentes. Estamos en un momento en que las nuevas tecnologías están deteriorando las relaciones, las conversaciones se hacen sin atención y sin contacto ocular, los ejemplos que reciben están impregnados de personas pegadas a pantallas contestando a preguntas a lo lejos y consolando a niños sin contacto. Nos preguntaremos porque los niños tienen tanto afán por las nuevas tecnologías, son atractivas y motivadoras pero es lo primero que hacen nuestros padres al despertarse y los ultimo al acostarse, sin contar las innumerables veces que miramos el teléfono, el iPad o nos sentemos en el ordenador. Preguntémonos por un momento cuento tiempo al día pasamos jugando con nuestros hijos, sin interrupción!, pintando, contándoles un cuento, bailando nuestra canciones favoritas o saltando en la cama… Es interesante las nuevas corrientes que surgen dando cursos de atención plena, de estar donde estoy, disfrutar y vivir lo que estoy haciendo en cada momento, esto es algo muy valioso que nuestros hijos han de llevarse al mundo consigo.

– [ ] Sin miedo

      Fuera agresividad. Todas las reacciones de nuestros hijos provocan sensaciones en nosotros y reacciones fruto de este espejo que provocan con las suyas. Cuando son logros, risas contagiosas, los primeros pasos, sus relaciones con objetos… Son sensaciones lógicamente de orgullo, felicidad, alegría… Pero es lógico, por contra, pensar en el tipo de sensaciones que provocarán otras cosas como rabietas, agresividad, lloros… Y esto es un aspecto a tener mucho en cuenta porque determinará en gran medida el tipo de respuesta que generaremos a estas situaciones. A veces nuestro ego se ve afectado cuando nuestros niños no se comportan como esperamos, cuando en vez de ser el padre del niño al que muerden es el padre del niño que muerde, cuando nos ponemos en el centro del ojo social y priorizamos el qué dirán a que dirémos para ayudar a nuestros hijos. La constancia y la determinación afectiva es la mejor herramienta que podemos encontrar para establecer los límites de los comportamientos de nuestros hijos bajo un paraguas de comprensión o sino de apoyo y seguridad dando lugar al acogimiento y a la suerte de tener un padre y una madre que estará allí aunque no seamos hijos perfectos.

– [ ] Habla, habla y luego habla.

      Es la herramienta por excelencia, no sólo en momentos de rabietas porque aquí suele ser más difícil establecer el diálogo si no que son sensaciones, miradas, posiciones que juegan un papel más importante en la primera fase de conexión pero luego viene la fase más verbal donde hemos de analizar la situación, las emociones, los sentimientos y pensamientos y verbalizarlo. Para ello es muy importante que nuestros niños tengan habilidades previas para poder afrontar esta situación de reflexión, análisis y planificación y acción con herramientas que han ido generando a lo largo de las experiencias con sus padres, cuentos donde se suceden estas situaciones para poder hacer asociaciones situaciones con otros compañeros, con hermanos y en otros momentos donde se comprendía todo más fácilmente porque era un juego de reflexión de una situación más externa y ello nos lleva a facilitar ese momento de autoreflexión.

Ser padres, intentar, intentar y poner toda la imaginación que podáis, equivocaros y pedir perdón, seguir intentándolo y siempre estaréis construyendo un puente directo hacia vuestros hijos que unas veces estarán más cerca y otras veces estarán más lejos pero siempre estarán orgullosos y seguros de que nunca dejastéis de intentarlo.

Cristina Oroz Bajo

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