Te regalo tiempo.

Te regalo tiempo.

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Te regalo tiempo… De poder hacerlo, te regalaría tiempo.

Tiempo para perderlo, como tú elijas, tiempo para que tan solo tú decidas el día y la hora que ocupan en tu agenda «los compromisos», que personas merecen una cita en los huecos destinados a «planes inaplazables» y los de que personas se anotan en la sección de «al olvido».

Tiempo, ese gran obsequio, para que decidas levantarte cuando todos duermen y así pasear por la ciudad al compás de la música que surge de la caricia del viento a las hojas de los árboles que se cruzan en tu camino o, por el contrario, tiempo para que tengas la libertad de amanecer el primero y beberte sin prisa, a sorbos el más delicioso café caliente mientras inventas que las prisas del resto del mundo no son para ir a trabajar sino para ir en busca de sus sueños.

Tiempo, ojalá poseerlo, para comer hasta que te duela la tripa o ayunar porque hoy te apetece poner a prueba tu resistencia, o tiempo para ordenar tu vida o sembrar el caos en ella por completo.

Tiempo, ese tesoro etéreo, para convertir tu día en una pelea de caballeros por una dama, para sumergirte en la fascinante inteligencia de Da Vinci, para entender la aparente locura de Mozart, para formar con tus amigos el ejército de Luis XIII o para transformarte en una de las gárgolas de Notre-Dame y contemplar la belleza a tus pies.

Tiempo, valhalla de los soñadores, para pedirte del mundo y crearlo a tu antojo si es lo que necesitas, tiempo para intentar cambiar una realidad que todos creemos puede mejorar, pero pocos tienen el valor de empezar a hacerlo. Tiempo, si pudiera te regalaría tiempo…

Tiempo para observar la lluvia golpea los cristales de tus ventanas para debatir si The Rolling Stones están sobrevalorados, si el mejor grupo de fue de Beatles o Queen Queen , Para aprender a declinar en latín los verbos amar y desear o tiempo para comer todo aquello que jamás comemos.

Si pudiera te regalaría tiempo, pero no puedo hacerlo.

Así que te propongo un reto; juntemos tu tiempo y mi tiempo en un bonito reloj de arena y mezclámoslo. Aún así sigo sin poseerlo y regalártelo mes imposible… Pero si te regalo, nos regalo, la valentía para tumbar el reloj de arena y así evitar que el tiempo transcurra.

No pues si el tiempo pero si te regalo la opción de compartirlo y así, intentar detenerlo.

Autora: S. P. G.

Cristina Oroz Bajo
Especialista en la atención infanto-juvenil y atención a familias y supervisión de profesionales

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