La importancia de la atención temprana


La importancia de la Atención Temprana de los 0 a 6 años es inefable, el cerebro de un bebé recién nacido tiene de un 30 a un 60 por ciento más de neuronas que el de un adulto. Además las sinopsis (las conexiones neuronales) son más abundantes y alcanzan su densidad máxima en los primeros 15 meses de vida, motivo por el cual resulta fundamental aprovechar este período para promover su estimulación.

La Atención Temprana (AT) es el conjunto de acciones dirigidas al niño de 0 a 6 años con alteraciones en el desarrollo (motoras, cognitivas, sensoriales, comunicativas, emocionales…) o riesgo de padecerlas, a su familia y a su entorno. El objetivo es dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presente el niño para facilitar su evolución en todas las facetas, respetando su propio ritmo y fundamentando la intervención tanto en principios científicos, como en aspectos relacionales, lúdicos y funcionales.

Otro objetivo fundamental de la intervención es conseguir que la familia conozca y comprenda la realidad de su hijo, sus capacidades y sus limitaciones, actuando como agente potenciador del desarrollo del niño, adecuando su entorno a sus necesidades físicas, mentales y sociales, procurando su bienestar y facilitando su integración social.

OBJETIVOS

  • Reducir los efectos de una deficiencia o déficit sobre el conjunto global del desarrollo del niño.
  • Optimizar, en la medida de lo posible, el curso del desarrollo del niño.
  • Introducir los mecanismos necesarios de compensación, eliminación de barreras y adaptación a necesidades específicas.
  • Evitar o reducir la aparición de efectos o déficits secundarios o asociados producidos por un trastorno o situación de alto riesgo.
  • Atender y cubrir las necesidades y demandas de la familia y el entorno en el que vive el niño.
  • Considerar al niño como sujeto activo de la intervención.

La intervención va dirigida a los niños que presentan trastornos en su desarrollo y debe iniciarse en el momento en que se detecta la existencia de una desviación en su desarrollo. La intervención debe ser planificada con carácter global y de forma interdisciplinar, considerando las capacidades y dificultades del niño en los distintos ámbitos del desarrollo, su historia y proceso evolutivo, así como las posibilidades y necesidades de los demás miembros de la familia y los recursos de que se dispone y el conocimiento y actuación sobre el entorno social.

(Grupo de Atención Temprana. (2.000). Libro Blanco de la Atención Temprana. Edita: Real Patronato de Prevención y Atención a Personas con Minusvalía.)

Cristina Oroz Bajo

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